Los tiempos siguen cambiando a paso muy rápido y debemos adaptarnos tan rápido como podamos. Hacer spam con nuestro CV a conocidos… ¡no funciona! Como tampoco funciona centrar todo nuestro esfuerzo en darnos de alta en portales de empleo y redes sociales si no hemos hecho antes la “Tarea”. Un dato muy importante Sólo se publica de media entre un 20 – 25% de las ofertas laborales. Entonces, ¿cómo hacemos?, ¿cómo encontramos trabajo?

Pues básicamente a través del Networking y haciéndonos visibles. Y éste es el propósito de trabajar nuestra marca personal para la empleabilidad, la cual debe de ser auténtica y coherente; es decir, basada en la verdad de lo que somos y ofrecemos, y alineada con nuestros valores, intereses y motivaciones. Sin embargo, esto no es suficiente. Si quieres brillar, aplica los principios del marketing a tu perfil, y verás la diferencia.

  1. ¿Quién es tu Público Objetivo? Tenemos que conocer bien el mercado: sectores, empresas, posiciones… para definir claramente nuestros objetivos profesionales. ¿Serías capaz de hacer un listado con las 10 empresas en las que te gustaría trabajar? ¿Y concretar en qué áreas? ¿Y en qué posiciones? ¿Sabrías especificar qué buscan exactamente? Dedica tiempo a esto, o estarás perdido. Y no seas demasiado ambicioso. Conocer bien a estas 10 organizaciones te llevará horas, e incluso días. Además, durante tu investigación seguro que descubres sectores y empresas que ni siquiera conocías, lo que ampliará tu conocimiento del mercado y tu posible radio de acción.
Tu eres la Marca
  • ¿Cuál es Nuestra Propuesta de valor?  ¿Sabes qué ofreces como profesional? Tu target tiene unas necesidades a cubrir; es por lo que busca un determinado talento. Y si nos pagan un salario es precisamente porque aportamos soluciones. ¿Para qué crees que debería contratarte una empresa? ¿Qué eres capaz de hacer? Muchas veces nos vendemos como un cúmulo de conocimientos y de experiencia, pero no somos capaces de convertir esto en soluciones; por ejemplo, ser capaz de ampliar la cartera de clientes, hacer que la cuenta de resultados mejore o facilitar un desarrollo más ágil de los proyectos. Lo que te ha traído hasta aquí, incluyendo y resaltando tus logros, será la razón para creer que eres capaz de lo que dices. ¡Pero no esperes a que el reclutador lo descubra! ¡Cuéntaselo tú!
  • Establece tu Diferenciación y tu ventaja competitiva. Naturalmente, no estamos solos en el mercado, hay mucha competencia allá afuera. Encontrar nuestra diferenciación, para ser más competitivos, no es tarea fácil. No obstante, no te enfoques en dar con aquello que nadie más tiene. No hace falta que seas el mejor del mundo en algo para destacar qué te hace especial. En ocasiones la diferencia puede estar en la combinación de conocimientos y/o habilidades que tienes, e incluso el hacerte visible y de ponerte en valor puede ser lo que te diferencie de otros, porque no todos tus competidores trabajarán su marca personal tan a conciencia.
  • ¿Cuál es tu Posicionamiento? Y tal cual hacen las marcas, gracias a todo lo anterior podrás escribir toda una declaración de posicionamiento de tu marca personal; es decir, definir lo que quieres que piensen de ti al verte, o incluso que piensen en ti cuando lo necesiten. Tu posicionamiento ha de incluir: el target al que te diriges y sus necesidades (público objetivo), qué puedes ofrecer en términos de soluciones (propuesta de valor), y qué te hace diferente frente a otros (diferenciación). 
Deja que brillen tus ideas

Tu declaración de posicionamiento será la base sobre la que desarrollar posteriormente el plan de comunicación de tu marca personal, influyendo en lo que digas (mensaje) y dónde lo digas (medios). Y no te preocupes por si queda más o menos bonita. Lo importante es que la tengas muy clara en tu mente; tanto, como quieras que esté en aquellos que pretendes que se fijen en ti y que cuenten contigo.